CUERPO Y PROPULSIÓN La evolución a dotado a los peces de formas características en función de obtener un mínimo gasto de energía con una gran velocidad. Sin embargo, son muchos los peces cuyo cuerpo no es fusiforme, sino que presentan una arquitectura exterior aparentemente opuesta a este fundamento. Para asegurar su existencia han desarrollado ciertas adaptaciones más o menos relacionadas con su capacidad de propulsión. Los peces con dorso arqueado se ven bien desde un punto de visión lateral, son difíciles de ver, en cambio, desde otros ángulos. Los peces bentónicos que viven semienterrados en la arena del fondo son, con frecuencia, de cuerpo aplanado; tal es el caso de las rayas.
Por el contrario, los depredadores que cazan al acecho son de cuerpo rechoncho, en forma de maza, con una enorme cabeza y la boca en proporción; de ellos son buen ejemplo el rape y el cabracho. Los peces que, siendo buenos nadadores, se mantienen cerca del fondo, desarrollan un cuerpo alargado y serpentiforme, con las aletas impares muy largas y a veces unidas en una banda continua (congrio, morena, etc.).
Ciertas especies tienen el cuerpo cubierto de placas óseas y de aguijones, siendo de constitución tan compacta que los depredadores tropiezan con grandes dificultades para engullirlos (Ciclópeo).
La mayoría de los peces nadan mediante ondulaciones laterales del tronco.
Una excepción la constituyen los agujones, que se impulsan mediante ondulaciones de la aleta dorsal. Las especies que poseen las aletas dorsal y anal muy alargadas también son capaces de desplazarse, tanto hacia delante como hacia atrás, haciendo ondular dichas aletas. Para desplazamientos lentos las aletas pectorales son utilizadas como remos, pero también pueden servir para frenar. Las aletas ventrales son, ante todo, órganos estabilizadores pasivos, pero en ciertas especies están transformadas con fines específicos, tales como formar una ventosa que permita al animal adherirse al fondo (góbidos). Para cubrir distancias cortas a gran velocidad, los peces utilizan el efecto reactor del agua de respiración al ser expulsada con fuerza fuera de la cavidad branquial por la parte posterior del opérculo.
Por regla general, los peces nadan con el dorso hacia arriba; no obstante, las platijas adultas nadan de costado, según es fácil comprobar; también existen algunos peces que, como el caballito de mar, nadan en posición vertical o bien otros, como el siluro africano, que nadan con el vientre hacia arriba. Numerosos peces pueden efectuar grandes saltos fuera del agua e incluso grandes vuelos planeadores como los peces voladores. El saltarín, un pez tropical, efectúa sobre tierra firme saltos bastante considerables y también trepa por los árboles y los matorrales que crecen cerca del agua.
Los peces espada y los representantes de mayor talla de la familia escómbridos figuran entre los nadadores más rápidos. El bonito puede seguir durante horas un barco navegando a 20 nudos (20 x 1.853 = 37 Km/h). El atún es todavía más rápido. La caballa nada, sin lugar a dudas, las 24 horas del día sin parar durante toda su vida. En la mayoría de las especies, a lo largo del día, existen intervalos de actividad que alternan con otros de reposo, durante los cuales se mueven muy poco. (Pausas de actividad de relevante importancia para los pescadores). El reposo o falta de actividad es tan real que incluso algunas especies descansan acostados (ejemplo del tordo que descansa recostado sobre un flanco).
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