EL AGUA

Cuando empezó a formarse la Tierra, a partir del polvo y los gases, los elementos que acabarían formando el agua se vincularon en una serie de compuestos químicos. En una época primitiva de la historia de la Tierra (demasiado pronto para el registro geológico), el agua se reunió para formar el primer mar, el mar de Tetis. Cuando comenzó a caer la lluvia, el agua dulce también se recogió sobre la tierra, dando origen a ríos, arroyos y lagos.

En la actualidad, dos terceras partes de la superficie de la Tierra están cubiertas de agua, y casi la totalidad de esta agua (el 97,7%) se encuentran en el mar. El resto corresponde a los casquetes polares y glaciales, está suspendida en la atmósfera, o integra los ríos, arroyos y lagos. La cantidad de agua que constituye los ríos, arroyos y lagos es ínfima, en comparación con el volumen que hay en el mar: menos del 0,01 % del agua que hay en la Tierra.

   CICLO DEL AGUA

La diferencia fundamental entre el agua dulce y el agua de mar es su contenido en sales. Los diferentes niveles de sal plantean problemas diversos para los riñones de los peces, y la mayoría de ellos viven o bien en un hábitat marino o bien en agua dulce. Unos pocos se han adaptado para vivir en ambos medios. Peces notables, como el salmón, se reproducen y pasan la primera parte de su vida en agua dulce, y después emigran al mar, donde comen plancton y llegan a la madurez antes de regresar. Algunas especies resistentes que suelen viven en agua dulce, como por ejemplo varias tilapias, soportan también niveles salinos muy altos.

El mar, por su misma inmensidad, es un ambientes muy estable. Está compuesto de agua pura en un 96,4%, aproximadamente, y de minerales disueltos en un 3,6%. De estos minerales, tres cuartas partes corresponden a la sal común (cloruro de sodio). El contenido mineral del agua de mar se debe a que la lluvia va disolviendo minerales del suelo a lo largo de millones de años, o simplemente a que arrastra tierra hacia el mar. La montaña más alta del mundo se encuentra, en realidad, debajo del agua, frente a la desembocadura del río Amazonas, donde se han depositado sedimentos hasta una altura de unos 11.000 m.

La concentración de minerales en el primitivo mar de Tetis era de nueve partes por mil. En la actualidad, los mares del mundo son muchísimo más salados, y tienen una concentración de minerales de alrededor de 36 partes por mil. Esta cifra experimenta ligeras variaciones en diferentes partes del mundo. La evaporación abundante que tiene lugar en las regiones subtropicales, sobre todo en el mar de los Sargazos y el Caribe, provoca una mayor salinidad del agua, que alcanza las 37 partes por mil, y las 40 a 41 partes por mil en el mar Rojo. La abundancia de precipitaciones en algunas regiones, como la cuenca del Amazonas, hace que el agua de las inundaciones fluya hacia el mar, donde se reduce el nivel de salinidad. En cierta medida, estas diferencias locales se equilibran cuando las aguas se combinan, por acción de las corrientes oceánicas y los vientos.

Aunque, la salinidad del agua varía considerablemente en todo el mundo, dentro de cada zona permanece bastante constante. Esto significa que la mayoría de los peces de mar pueden contar con que las condiciones se mantendrán muy estables. Existen zonas con gran diversidad de concentraciones salinas como el caso del ártico en el que en la franja costera se aprecian cambios en el color del agua debido a la diferencia de salinidad.

El agua de mar es por tanto más pesada que el agua dulce. En el mar se forman capas horizontales ya que el peso específico depende también de la temperatura, por lo que estas capas serán más diferenciadas en razón a su salinidad y temperatura. Este fenómeno tiene una relevante importancia para la pesca.

Las condiciones Hidrográficas del Báltico ofrecen un ejemplo: la salinidad es menor que en el Mar del Norte a causa del considerable aporte de agua dulce. El agua menos salada escapa del Báltico a través del Sund formando una corriente superficial de 10 m. De espesor a lo largo de la costa sueca del Cattegat. Esta corriente se superpone a otra, más salada, formada por agua atlántica que fluye del Mar del Norte en sentido opuesto.

A veces sucede que las aguas salobres de las costas noruegas forman una capa de 30 a 70 m. de espesor sobre las aguas atlánticas, más cálidas. Es precisamente en la zona de transición entres estas dos capas (con una temperatura de unos 35ºC) donde en primavera freza el arenque noruego y también donde se le captura.

La estratificación del agua del mar juega un papel muy importante en el ciclo del plancton. Durante los meses de invierno el agua del Atlántico Norte se enfría uniformemente hasta unos 500 m. de profundidad. Debido a este hecho, esta potente capa pierde su estabilidad; además, está sometida a los torbellinos que forman los vientos y el oleaje. En estas condiciones las algas planctónicas son arrastradas hacia el fondo por las corrientes verticales y sustraídas de la luz solar que les es necesaria, de manera que durante este período del año no prosperan. En primavera y como consecuencia de la fuerte irradiación solar, se forma un estrato superior de 25 a 40 m. de espesor, estable a causa de su menor peso específico, que recubre las capas frías. En esta capa superficial las algas quedan expuestas al sol, con lo cual se produce un desarrollo extraordinario del plancton. El momento en que éste se multiplica al máximo es cuando aparecen las larvas pelágicas de muchos peces de importancia económica.

A veces algunas de estas larvas aparecen demasiado pronto; una cantidad considerable de platijas jóvenes perece de hambre cuando las corrientes marinas las arrastran a zonas donde el plancton es demasiado pobre.

Las mareas son los ascensos y descensos periódicos de todas las aguas, como resultado de la atracción lunar y del sol.

La luna por estar más cerca que el sol influye más sobre la tierra por lo que es causa principal de las mareas. El agua, al coincidir la luna en un punto determinado de la tierra, sufre una atracción elevándose de su nivel normal (marea alta).

El sol al igual que la luna crea mareas pero de menor fuerza. Al coincidir la luna con el sol en las lunas nuevas y llenas, de tal forma que están alineados los tres planetas, las atracciones se suman por lo que resultan las mareas más altas y las bajas más de lo normal.

Además de las mareas verticales (alta y baja), otro factor importante para la pesca son las mareas horizontales (corrientes de marea – correntín). Quede bien claro que estas son mareas totalmente distintas de las corrientes oceánicas. ). En zonas cerradas, una corriente de marea fluye durante unas 6,12 horas aguas arriba o hacia la costa, correspondiendo con la marea alta y después se invierte y corre durante casi el mismo tiempo en dirección contraria, correspondiendo con la marea baja. De tal forma, durante este periodo de direcciones contrarias se establece una inmovilidad o calma denominada repunte de marea.

 

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