LOS ÓRGANOS DE LOS PECES El esqueleto de los peces se compone de una caja craneana, una espina dorsal y gran número de otros huesos que soportan las diferentes partes del cuerpo y las aletas. El esqueleto del cráneo es una construcción ensablada de manera sumamente ingeniosa, que se divide en dos partes, una cervical y otra facial. La facial, compuesta por arcos óseos de sostén, se articula con la región inferior de la caja craneana. La columna vertebral soporta el esqueleto de las aletas impares y las costillas. Las aletas pares poseen su propio esqueleto, el cual guarda muy poca relación con el esqaueleto central. En la mayoría de los peces, ciertos huesos de la cavidad bucal están provistos de numerosos dientes, a veces tan juntos que recuerdan la disposición de las cerdas de un cepillo duro. A menudo estos dientes parecen finas agujas, mientras que en algunas especies han evolucionado convirtiéndose en largos incisivos o en molares aplanados aptos para la masticación.
El esófago pone en relación la cavidad bucal con el estómago,
cuyas paredes, en ocasiones, son sumamente extensibles. En los peces que carecen de
estómago (por ejemplo los ciprínidos), el esófago desemboca directamente en el canal
intestinal. En los peces óseos, junto al estómago se encuentra un mechón de cortos
divertículos secciformes (ciegos pilóricos). El hígado, normalmente de grandes
dimensiones, acumula grasas de reserva muy ricas en vitaminas A y D.
Las branquias, formadas por una serie de laminillas cutáneas cubiertas por una fina piel, están muy irrigadas de sangre (a ello deben su color rojo intenso) y unidas a los arcos branquiales cartilaginosos. El agua de respiración aspirada a través de la boca, pasa por entre las laminillas branquiales, donde la sangre absorbe el oxígeno y descarga el anhídrido carbónico. Ciertos peces rápidos, como por ejemplo, la caballa, nadan con la boca entreabierta, produciendo así una corriente de agua continua a través de las branquias. Muchos peces poseen una vejiga natatoria llena de gas, la cual les sirve de estabilizador. En ciertos grupos existe un conducto especial que comunica la vejiga natatoria con el intestino anterior, lo que les permite eliminar rápidamente el exceso de presión producido en su interior, durante un ascenso rápido por ejemplo, o incorporar más gas en dicha cavidad tomando aire directamente en la superficie. En los peces carentes de este conducto, el equilibrio de las presiones viene regulado por la piel que tapiza ciertas zonas del interior de la vejiga natatoria, a través de las cuales la sangre libera o asimila el gas; sin duda es un proceso mucho más lento que el anterior. Todo pez, cuando profundiza, está sometido a presiones cada vez mayores; por ello debe ir cediendo gas a su vejiga natatoria para poder continuar flotando entre aguas. Todo lo contrario ocurre cuando un pez capturado en profundidad es izado rápidamente a la superficie, la presión externa disminuye con rapidez, el gas contenido en la vejiga natatoria se dilata demasiado deprisa y , si el pez carece de este conducto, la sangre no tiene tiempo de absorber todo el sobrante de la vejiga natatoria por lo que se provoca la salida del intestino anterior por la boca. Los ciclóstomos, tiburones, caballas, peces planos y muchos peces abisales carecen de vejiga natatoria. La musculatura del tronco está dispuesta simétricamente a derecha e izquierda de la columna vertebral formando a modo de capas, separadas unas de otras por finas membranas (septos). Por esta razón los segmentos musculares de un pez se separan fácilmente unos de otros después de la cocción. La poca irrigación sanguínea del cuerpo de los peces hace que su carne sea por lo común blanca. Sin embargo, los peces muy activos poseen un metabolismo acelerado y sus músculos están más irrigados; por ello ciertas partes toman un color más oscuro o bien toda la masa muscular aparece de color rojizo (por ejemplo, el atún).
Regulación de la salinidad en los peces.
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